
ENCIENDE VELAS
Entérate de cuan honda es la soledad
por las formas frías marcadas sobre tu cama
y del lugar de donde parten las golondrinas
que están atrapadas en tu armario.
Es de allí de donde también parten las caricias
que esperas cuando aprietas la almohada.
Solicita información del lugar donde los besos
más se confabulan y juntan.
Busca en tu mapa la ruta original
donde se cruzan las ansias inoportunas
y marca con tu lápiz el punto exacto
donde el amor te dejó suelta en un mar de dudas.
Roba unas palabras y atrévete a llenar
el formulario vacío de tu corazón.
Aprende la oración que está escrita en las paredes
más íntimas del templo de tu vientre
y cierra los ojos cuando un pensamiento ardiente
sople desde el sur de tus pliegues dormidos.
Deja correr las ganas en los kilómetros de piernas,
luego enciende velas en tu perímetro azul.
Déjate abordar por la alegría más extrema
y mientras te vigila un silencio tendido en el suelo
mira como giran la luna, la tierra y todos los planetas.
Desvístete de luz y de sombras.
Escribe unos versos nuevos con la sal de tus dedos
y pronuncia las palabras que ya nadie te nombra.
Muerde el sofá y aprieta con ganas la alfombra
mientras te moja esa especie de íntima lluvia
que ya despacito, un orgasmo te anuncia...





