Me gustaría estar allí.
Donde tú ríes...
Y tu risa se riega como un remedio al universo
y la alegría del mundo toma la forma aérea de tu ruido,
se hace fiesta y se eleva; como bálsamo hecho verso.
Donde tú te desvistes...
Y la luz opaca te lame, te abraza y te toca
y un pensamiento atrevido y ardiente baila
entre los labios y los dientes de tu boca.
Donde tú duermes...
Y la oscuridad vela tus blancas formas y recoge la espuma
desbordada de tus pliegues mientras poco a poco descubre
lo que sueñas tú, espiga hermosa, delatada, única.
Donde tú lloras...
Y el silencio se endurece en tu rostro y en tus manos.
Se rompe sobre la textura frágil de tu mundo mientras
el recuerdo escarba con lágrimas en tus labios callados.
Hace 1 semana

Escribes precioso
ResponderSuprimirDonde tu escribes...
ResponderSuprimirY la bella sensibilidad aflora...es aquí.
Hasta pronto, un abrazo.
Ella debe estar encantada con tu sensibilidad. No es frecuente en un hombre.
ResponderSuprimirEs un poema precioso.
Un saludo.
No es frecuente encontrar hombres con tanta sensibilidad.
ResponderSuprimirMis felicitaciones a ti y a ella.
Un saludo.
muy cierto, su sensibilidad aflora la piel de un hombre muy enamorado..
ResponderSuprimirescribe bello.