Tu y yo
nos hemos desprendido
tantas veces uno del otro
que poco a poco ya te has ido,
dejándome esta extraña ausencia
sembrada junto al estruendo
dulce y alegre de tu no voz.
Tú ya no perteneces
y duele, aún me dueles
como una espina, como una muela.
Junto a la soledad
y próximo al sueño hermoso
que ahora asoma por los ojos
has quedado tú, andando en mi silencio
con el alarido perfecto de un animal.
Me acostaré a soñar que tú nunca te has ido
que por aquí el amor anda contento y suelto
soñar que tus labios rojos todavía son ciertos
que hoy nací otra vez y que jamás ganó el olvido...
Hace 1 semana

0 visitantes han comentado:
Publicar un comentario en la entrada